domingo, 28 de agosto de 2016

CÓMO NOS AFECTAN LAS DISTINTAS VIBRACIONES


“Nada está inmóvil, todo se mueve, todo vibra”


La ciencia actual ya ha confirmado este Tercer Principio del Universo, escrito en el Antiguo Egipto  y recogido posteriormente (en el s. XIX) en el Kybalión.

Todo se encuentra en continuo movimiento, en continua vibración y transformación, incluido nuestro cuerpo.


Nuestro cuerpo está formado por órganos, conformados por tejidos, que a su vez están formados por células, compuestas de moléculas y átomos, siempre en continuo movimiento.

Pero no solo a nivel físico estamos en continua vibración. También lo estamos a nivel mental, emocional y espiritual. Cada uno de nuestros pensamientos, emociones o sentimientos tiene una frecuencia de vibración específica. Todo el universo es energía vibrando en diferentes frecuencias. Nuestros pensamientos y emociones también tienen una vibración, las plantas y los alimentos que comemos, los animales, los objetos… Nuestra vibración también afecta a otros organismos. Inclusive un pensamiento nuestro puede afectar los cristales de agua…



Cada enfermedad tiene una frecuencia de vibración

La frecuencia media del cuerpo humano sano durante el día está entre 62 a 68 MHz.

Recordemos: un hercio es la frecuencia de un suceso o fenómeno repetido una vez por segundo. Un megahercio equivale a un millón de hercios; por tanto es un ultrasonido, pues supera el rango de frecuencia audible para el oído humano, que es de 20 Hz a 25.000 Hz. 

Cada órgano del cuerpo humano tiene una frecuencia de vibración:


Cuando se reduce la frecuencia media del cuerpo (62 a 68 MHz), nuestro sistema inmunológico se afecta:

• a 58 MHz pueden aparecer síntomas de resfriado;
• a 42 MHz hay riesgo de cáncer;
• a 25 MHz se inicia el proceso de muerte del cuerpo humano.


 Un pensamiento negativo puede reducir la frecuencia media del cuerpo en 10 MHz. En cambio, un pensamiento positivo puede elevarla en 10 Mhz.

Los alimentos que ingerimos también pueden aumentar o disminuir la frecuencia media de nuestro cuerpo.

En el tratamiento de ciertas patologías del sistema músculo esquelético se ha comprobado que la aplicación de frecuencias entre 1 y 3 MHz tiene un efecto analgésico, regenerativo y antiinflamatorio.

Hoy ya nadie pone en duda que todo ser viviente, vegetal o animal, tiene un campo electromagnético. Tenemos corrientes eléctricas en el cuerpo que generan campos magnéticos y se extienden fuera del cuerpo. Cambios en estos campos energéticos pueden producir cambios físicos y de conducta.  

Ya existen dispositivos electrónicos para encontrar los puntos de acupuntura. También hay sofisticados monitores de frecuencias que no sólo miden el campo de energía de cada ser viviente, sino que también permiten comprobar cómo la aplicación de diferentes frecuencias afectan de forma positiva o negativa, con efectos significativos sobre la salud del organismo.

Todo esto hoy lo sabemos gracias a las investigaciones y descubrimientos que se han hecho en los últimos 200 años, y que respaldan las bases teóricas de muchas de las terapias actuales de sanación energéticas y vibracionales, entre ellas, por supuesto, el uso de frecuencias de sonido en la salud.

Dedicaremos los siguientes posts a explicar con mayor detalle los aportes de estos grandes científicos, entre ellos: Samuel Hahnemann, Nikola Tesla, Georges Lakhousky, Royal R. Rife, Harold S. Burr, Semión y Valentina Kirlian, Valerie V. Hunt, Robert O. Becker, Bruce Lipton, Bruce Tainio, Masaru Emoto…

Samuel Hahnemann
Nikola Tesla

Royal R. Rife
Semión y Valentina Kirlian
Harold S. Burr
Valerie V. Hunt



Bruce Tainio
Bruce Lipton
Masaru Emoto








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